Se expone la teoría de que las emociones positivas, como la alegría de ganar un mundial, pueden tener un efecto beneficioso en la salud cardiovascular.
Se cita el ejemplo de Francia ganando el Mundial '98, donde se observó una disminución en la tasa de ingresos hospitalarios por infartos, similar a lo ocurrido en Argentina.
Esta evidencia, respaldada por publicaciones científicas, sugiere que las emociones positivas pueden ser tan impactantes para el corazón como las negativas.