Se profundiza en la presión de los influencers por la constante creación de contenido y la exigencia de mantener un nivel de vida expuesto, lo que puede derivar en el síndrome del impostor.
Los jóvenes influencers cuestionan su propia autenticidad y merecimiento, generando dudas sobre si son "like" o "fake".
La necesidad de aprobación y la activación del mecanismo de recompensa cerebral por los likes y seguidores son factores clave en esta dinámica, que impacta directamente en la salud mental.