Se evoca el fuerte compañerismo entre Tati Almeida y Estela de Carlotto, dos mujeres que se convirtieron en un faro mundial en términos de derechos humanos.
Se destaca la seguridad que tenían en defender la historia, a sus hijos y señalar a los responsables, buscando el castigo de la justicia.
Se resalta la importancia de ser compañeras, de necesitarse mutuamente y de compartir la lucha, reconociendo la vitalidad y el compromiso de Tati Almeida.