Se reconstruye la desesperada búsqueda de Agustina Vega y cómo la familia fue engañada durante las primeras horas tras su desaparición. El padre de Agustina, Gabriel Vega, policía retirado, intentó colaborar activamente, pero se encontró con pistas falsas que desviaron la investigación.
Se señala que el principal sospechoso, Claudio Barrelier, proporcionó información errónea sobre la posible ubicación de la joven, apuntando hacia un joven llamado Franco que, irónicamente, se encontraba detenido en ese momento. Esta maniobra buscaba ganar tiempo y dificultar el hallazgo de Agustina.
La madre de Agustina también fue contactada por Barrelier, quien le dio pistas falsas. La investigación sugiere que Barrelier actuó con premeditación, utilizando el engaño para prolongar la agonía de la familia y entorpecer la labor policial.