Se destaca la importancia de que se discuta el diagnóstico de la enfermedad, reconociendo que para salir adelante es necesario aceptar la dolencia.
Se describe un "estado parasitario, deficitario, bobo y corrupto" que necesita ser reducido para disminuir el margen de corrupción. Sin embargo, se advierte que achicar el Estado podría facilitar el ingreso de más droga.
Se menciona que la solución llevará tiempo, pero se valora positivamente el hecho de tener un diagnóstico claro, incluso si implica una "limpieza" dentro de las fuerzas de seguridad.