Los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino revelan una alarmante caída en el empleo registrado durante el primer mes de vigencia de la reforma laboral, correspondiente a marzo. Se perdieron un total de 10.728 puestos de trabajo registrados asalariados, entre el sector privado, público y casas particulares.
El saldo acumulado de la era Javier Milei hasta marzo es abrumador: 75.372 empleos destruidos en el sector público y 22.446 en casas particulares. Esto suma un total de 314.461 asalariados formales perdidos, una cifra calificada como "catástrofe" por los analistas.
Se señala que esta pérdida de empleos formales no fue compensada por el crecimiento de puestos precarios o informales, sino que incluso estos últimos también decrecieron. Además, se advierte sobre el deterioro del poder adquisitivo de los ingresos, lo que agrava la situación económica general.
Las perspectivas para los próximos meses no son alentadoras, ya que los sectores que tradicionalmente impulsan el empleo (industria, comercio, construcción) continúan en declive. Si bien hay crecimiento en sectores extractivos como energía, minería y agro, estos no generan empleo de manera significativa.