Se debate la efectividad de la investigación del fiscal Garzón en el caso de Agostina, con opiniones divididas sobre su accionar.
Mientras algunos critican la lentitud y las contradicciones iniciales (como la no activación del alerta Sofía y allanamientos tardíos), otros defienden que Garzón está avanzando firmemente hacia la verdad.
Se cuestiona por qué la madre, Melissa, no puede ser querellante y se analiza su rol, especialmente a la luz de los audios que envió.
La investigación se enfrenta a posibles influencias políticas y judiciales, y se considera que las medidas tomadas hasta ahora han sido tardías.