La nutricionista Delcy Zimmerman explica que la crononutrición, basada en seguir el ritmo circadiano, es fundamental para la salud. A diferencia de las dietas restrictivas, se trata de alinear los horarios de alimentación con los ciclos naturales del cuerpo.
Se enfatiza la importancia de escuchar al cuerpo y evitar forzar hábitos como el ayuno intermitente si se siente hambre por la mañana, ya que esto puede generar ansiedad y descontrol. Lo natural es que el cuerpo esté preparado para digerir y obtener energía durante el día, y descanse por la noche.
Se sugiere adelantar la cena (entre las 8 y 9 pm) y realizar la primera ingesta del día también en un horario similar (entre 8 y 9 am), logrando así un reposo digestivo de 12 horas. Esto permite que hormonas como la melatonina actúen correctamente por la noche, favoreciendo la reparación y el equilibrio del organismo, en lugar de mantener niveles elevados de cortisol.