Se reabre el debate sobre la investigación del crimen de Agostina, centrándose en la supuesta falta de partes del cuerpo, específicamente una mano, que no habrían sido encontradas durante el rastrillaje.
Los expolicías Lucas y Ariel cuestionan por qué no se ha dado a conocer el paradero de la mano faltante y especulan sobre las posibles razones, sugiriendo que podría haber sido necesaria para algún propósito. Se critica la falta de transparencia en la investigación y la posibilidad de que la justicia esté ocultando información.
Se menciona la teoría de que Barrelier, el principal sospechoso, podría haber actuado solo, pero también se considera la posibilidad de que haya tenido ayuda. La discusión se torna más profunda al abordar la supuesta participación de Barrelier en otros casos y la posibilidad de que existan más cuerpos enterrados en la zona.