Lilita Carrió insiste en la necesidad de un "contrato moral" y critica la "matriz corrupta" que, según ella, impera en Argentina. Se menciona la postura de Adorni y se debate sobre el apoyo de Carrió a Néstor Kirchner y Dualde en el pasado.
Se cuestiona si apoyar a esos líderes en su momento fue un error, especialmente considerando la figura de Carlos Menem como entonces adversario político. Se reflexiona sobre la persistencia de la corrupción y la falta de cambios estructurales.