Se describen las dificultades logísticas para llegar a Kansas para el Mundial, incluyendo cancelaciones de vuelos, demoras y altos precios de pasajes aéreos, superando los 2000 dólares.
Se menciona la quiebra de una aerolínea y la poca confiabilidad de las low-cost, generando trastornos para los asistentes al evento. A pesar de los inconvenientes, se destaca el buen ánimo de los hinchas que viven el Mundial con entusiasmo.