Los usuarios del transporte público expresan su preocupación por el impacto de los aumentos en sus economías personales. Un pasajero estima gastar alrededor de 40.000 pesos semanales solo en colectivos y trenes.
La comparación con aplicaciones de transporte, que a veces resultan más económicas, se ve afectada por los propios incrementos, generando un panorama complicado para los bolsillos.