Se reitera que Dios da semilla al que siembra, al sembrador, y que esta siembra producirá una gran cosecha de bendición.
Se pregunta al oyente qué prefiere: el pan de cada día o una gran cosecha, y se le recuerda que para la cosecha necesita convertirse en sembrador.
Dios promete proveer, multiplicar recursos y producir una gran cosecha para el sembrador.