Japón realiza ajustes tácticos, modificando su formación a un 3-5-2 con la incorporación de un defensor central y un lateral. Estos cambios buscan fortalecer la defensa y mejorar la salida del equipo ante la presión de Países Bajos.
La estrategia de Japón se adapta a las circunstancias del partido, intentando contener el avance neerlandés y buscar oportunidades de contraataque. La formación modificada sugiere un enfoque más conservador en la recta final del encuentro.