Se critica duramente a Mario Pergolini y a figuras similares que, a pesar de un pasado machista y sexista, ahora se presentan como referentes morales.
Se cuestiona la hipocresía de quienes antes se burlaban de las mujeres y ahora dan lecciones de cómo vivir.
Se afirma que muchas personas que trabajaron con Pergolini fueron víctimas de situaciones desagradables y que él solía apretar a empleados contra la pared, siendo esto una práctica común en los años 80, 90 y 2000.