Se profundiza en la sanción a Franco Colapinto por parte de la FIA. Se cuestiona la interpretación de las banderas amarillas y la comunicación entre el piloto y su equipo. La FIA cuenta con herramientas y información que no están disponibles para el público.
Se menciona la posibilidad de información confusa en la radio y la diferencia en la ubicación de las banderas amarillas. La decisión de la FIA genera debate periodístico, aunque se reconoce su autoridad en la materia.