Se cuestionó la supuesta virtud política de no tener dinero, argumentando que la posesión de riqueza no debería automáticamente convertir a alguien en sospechoso.
Se señaló que Adorni, quien supuestamente no era millonario y pedía dinero en los pasillos de un canal, al llegar al poder no mantuvo la humildad de origen y se corrompió.
Se planteó que para ser político es necesario tener dinero y que la frase "nosotros no cambiamos nuestro estilo de vida cuando llegamos al poder" es falsa.