El presidente estadounidense Donald Trump describió a Venezuela como un "país feliz" y remarcó el buen momento que atraviesa, calificando su presente como muy positivo. Destacó la mejora en las relaciones con la población y el vínculo con la gente.
Estas declaraciones contrastan con la percepción general de la situación en Venezuela, lo que lleva a cuestionar si la población realmente comparte esa visión de felicidad y si esto incentivaría el regreso de los venezolanos en el exterior.