Una clienta presentó una cruz adquirida en el Vaticano, que según el vendedor perteneció a un cura de la congregación de Juan Pablo II. La pieza contiene piedras semipreciosas como amatista, peridoto y kianita, y no están talladas, sino en bruto, por lo que se las denomina "diamantes en bruto".
Se le explicó que las monedas de oro tipo libras se compran a la cotización del día, siempre que estén en perfecto estado. En caso contrario, se evalúan por el metal.