Se reafirmó la importancia de la santidad como un muro protector que blinda la vida, la familia, los hijos y el ministerio. Se advirtió que cuando un líder deja "rendijas" en este muro protector, el diablo puede entrar y destruir todo.
Se subrayó que la santidad de los líderes es crucial y que estos deben dar razones a Dios para que los blinde. La falta de santidad en un líder puede abrir puertas al mal y afectar negativamente a quienes están bajo su autoridad.