Tres mujeres, una abuela, su hija y su nieta, fueron víctimas de un violento robo de vehículo. Las delincuentes las interceptaron, las amenazaron con armas y vivieron una situación desesperante, agravada por la presencia de menores.
La menor se aferró a su abuela, presenciando el atraco. El hecho se suma a la creciente ola de robos de autos con características similares, generando gran angustia en la comunidad, especialmente por la exposición de niños y adolescentes a situaciones de extrema violencia.