Se analiza la jugada política de Patricia Bullrich, quien cuida su electorado y parece estar jugando a largo plazo, una estrategia que Adorni y Karina Milei podrían interpretar como una amenaza. A pesar del escándalo creciente, el gobierno parece sostener a Adorni.
La interna en el gabinete se manifiesta en un "silencio estampa" generalizado, sin declaraciones públicas de apoyo. Sin embargo, se informa que Karina Milei habría dado la orden de comenzar a emitir comunicados para defender la postura oficial. La situación genera crisis y malestar en el gabinete, que se siente expuesto nuevamente tras el escándalo.