Se relata cómo se vivió la ceremonia inaugural y el primer partido del Mundial en México, con imágenes de hinchas festejando en Kansas y en el Ángel de la Independencia en Ciudad de México.
Se contrasta la euforia de los mexicanos con la aparente indiferencia de parte de la población estadounidense ante el evento. Se destaca el colorido y la pasión de los hinchas mexicanos, quienes a pesar de las dificultades (como la lluvia) celebraron el triunfo de su selección.
Se menciona la expectativa de que México supere los cuartos de final, un hito que nunca han alcanzado. Se comenta la posibilidad de que queden primeros en su grupo, aunque ven a Corea del Sur como un rival fuerte.
Se critica la actitud de algunos hinchas mexicanos al gritar "ole" al inicio del partido, considerándolo una cábala poco tradicional en el fútbol argentino, donde se espera a que el equipo tenga una ventaja considerable para celebrar de esa manera.