La gente no tiene clima mundialista, sino que está enfocada en cómo llegar a fin de mes, pagar los servicios y desendeudarse. El aguinaldo, que antes era para ahorro o esparcimiento, ahora se destina a cubrir deudas.
Las reservas hoteleras para el fin de semana largo son bajas, reflejando la complicada situación económica. Muchas personas dependen de tener algún dinero extra para poder viajar o tomarse un descanso.
Se menciona la caída de la inflación al 2,1%, pero este dato se ve opacado por la crisis política y social. La "sangría política" que sufre el gobierno y el costo que paga el presidente por sostener a ciertos funcionarios genera descontento.