El origen del helado se remonta a civilizaciones antiguas como la china y la persa, pero fue Marco Polo quien introdujo en Europa la técnica de mezclar frutas con nieve, sentando las bases del gelato.
Los romanos también utilizaban nieve con jugos de fruta para refrescarse. Con el tiempo, especialmente en Italia, se perfeccionó el arte de mezclar ingredientes como el limón con nieve y endulzantes, dando lugar al helado moderno.
A pesar de su origen italiano, se destaca que los helados argentinos, con su propia tradición y sabores como el dulce de leche, son considerados por muchos como los más ricos del mundo.