Un kiosquero relata la difícil situación económica que atraviesa su comercio, con una caída del 15% en las ventas respecto al mes anterior. La gente ha cambiado sus hábitos de consumo, desayunando, almorzando y merendando alfajores, lo que ha llevado a que este sea uno de los segmentos que más ha crecido en ventas.
El comerciante explica que, a pesar de la baja en las ventas, debe mantener los gastos del local, que incluyen un alquiler de dos millones y medio de pesos y un millón doscientos mil pesos de luz, además de sueldos, cargas sociales e IVA. La falta de ventas genuinas lo lleva a endeudarse para cubrir los gastos.
Se menciona que un local cercano, con 20 años de trayectoria, debió cerrar y buscar uno más pequeño. El kiosquero atribuye la situación a la falta de dinero en la calle y la consecuente caída del consumo, a pesar de que los precios se mantienen estables o aumentan muy poco.
Añade que, si bien en el gobierno anterior había una inflación galopante, el consumo era mayor. Ahora, con precios estables, no hay consumo. Se destaca la importancia de buscar alternativas y adaptar los productos a la realidad de un barrio popular como Almagro, con muchos trabajadores.