El índice de inflación nacional se ubicó en 2,1%, mientras que el rubro de alimentos registró un aumento del 2,5%, superando la inflación general.
Esta diferencia se hace más notoria en el acumulado anual, donde la inflación de alimentos alcanza el 16,2% frente al 14,7% de la inflación general. Se observa una retracción en el consumo, especialmente de productos básicos, afectando a los hogares de menores ingresos.
Las canastas básicas alimentarias son las que experimentan mayor impacto inflacionario, obligando a muchas familias a dejar de comprar productos esenciales para una alimentación nutritiva.