Se critica la estrategia del gobierno de Javier Milei de culpar a los periodistas por las controversias que rodean a Manuel Adorni, argumentando que la gente no es "boba" y se da cuenta de las inconsistencias.
Se cuestiona la decisión de seguir sosteniendo a Adorni a pesar de las evidencias de sus presuntas mentiras y contradicciones, lo que genera desconfianza en la ciudadanía.
Se resalta la importancia de la visión de futuro y la honestidad en la gestión pública, principios que parecen estar ausentes en la actual situación del gobierno.