La investigación sobre el femicidio de Agostina avanza con el análisis de ADN encontrado en la escena. Se identificaron perfiles masculinos y femeninos que podrían pertenecer a personas vinculadas al caso, incluyendo a Barrelier y a la inquilina de la propiedad donde ocurrió el crimen.
Se plantean hipótesis sobre la participación de mujeres en el crimen, considerando la posibilidad de que hayan colaborado en el ocultamiento del cuerpo. La presencia de ADN bajo las uñas de la víctima sugiere un forcejeo y una posible defensa activa.
Se investiga la conexión de Barrelier con una posible red de trata de personas y se analizan sus compras en ferreterías, como un serrucho y bolsas de cemento, que podrían estar relacionadas con el descarte del cuerpo o la alteración de la escena del crimen.