El Estadio Azteca se viste de gala para recibir el Mundial, un escenario cargado de historia y emoción. Se destaca la imponente arquitectura del estadio y el ambiente festivo que envuelve a los aficionados mexicanos, quienes expresan su pasión de manera particular.
Se recuerda el triunfo de Argentina en el Mundial de 1986, celebrado en este mismo recinto, y se rinde homenaje a los campeones de aquel entonces, con la presencia de Nery Pumpido. La altura de la Ciudad de México (2240 metros) es mencionada como un factor a tener en cuenta, evocando las dificultades que Diego Maradona experimentó en 1986.