El estacionamiento en las calles se ha vuelto cada vez más riesgoso debido a la creciente cantidad de autos y la escasez de lugares. La falta de cocheras y la construcción de nuevos edificios han reducido los espacios disponibles, obligando a los conductores a dejar sus vehículos en la calle, expuestos a posibles daños.
Los vecinos de la zona comentan que la mayoría son casas bajas y que los residentes conocen quién es el dueño de cada vehículo. Sin embargo, la situación se agrava con la posibilidad de que los autos estacionados en calles estrechas sean un riesgo en casos de emergencia.
Se destaca que, si bien antes se pensaba que las avenidas eran más peligrosas, ahora la situación se ha invertido. La dificultad para encontrar lugar para estacionar ha aumentado, duplicando los tiempos de búsqueda en comparación con años anteriores.