Se analiza el escándalo político que rodea a Adorni, destacando la transgresión original (mentiras sobre su patrimonio) y la reacción de los actores, especialmente el presidente Milei.
Un 78% de la opinión pública, según un estudio de mayo, considera que Adorni debería ser removido o tomar licencia. A pesar de esto, el presidente Milei lo sostiene, generando un costo político para el gobierno.
Se percibe como un problema que el gobierno no está pudiendo resolver.