Se informa sobre una banda delictiva denominada "La banda del rey de Desguace" que operaba haciéndose pasar por efectivos de fuerzas de seguridad.
Utilizaban ropa policial y credenciales para simular controles y detener automovilistas. Se mostraron imágenes de armas, chalecos de identificación de gendarmería y munición antitumulto.
Se detallaron direcciones donde se conseguirían estos elementos, como Villa Diamante (Lanús), cerca de la estación de Morón, y en Castelar. También se mencionó una casa de artículos de caza y pesca en Solano que vendía chalecos identificatorios.
El especialista en seguridad Alejandro Alniamandú explicó que la falta de una ley de trazabilidad de uniformes policiales permite que talleres clandestinos produzcan estos elementos, que pueden caer en manos de delincuentes. Señaló que existe un "gris en la legislación" que facilita esta comercialización ilegal.