China mantiene una fuerte influencia sobre Corea del Norte, controlando el 90% de su comercio exterior y siendo su principal sostén agroalimentario e industrial. Esta dependencia económica otorga a China un poder considerable para limitar la búsqueda de nuevos aliados por parte de Corea del Norte.
La relación entre ambos países se forja en "lazos de sangre", en referencia a la ayuda china durante la Guerra de Corea y al sacrificio del hijo de Mao Zedong. El reciente viaje de Xi Jinping a Pyongyang, en el 65 aniversario del Tratado de Paz, Amistad y Defensa Bilateral, reafirma esta histórica alianza.