Se debate sobre la figura del "chanta", "chorro" y "delincuente" en la sociedad argentina, y se cuestiona la credibilidad de Adorni y Marcelo Grandío en relación a contratos con la TV Pública.
Grandío niega haber firmado cheques y minimiza su rol en la TV Pública, mientras se alude a manejos de presupuestos millonarios y a posibles irregularidades en contratos de "coproducciones".
Se menciona el caso de "Gritalo TV" y se critica la injerencia de Adorni en las decisiones de la TV Pública, tildando a los involucrados de "marionetas".
Se hace una comparación con Néstor y Cristina Kirchner, y se cuestiona la falta de escrúpulos de quienes se benefician de estas estructuras.