Un nuevo tipo de robo, denominado asalto piraña, azota a los comercios del conurbano bonaerense. Los delincuentes ingresan en grupo, a menudo armados, y se llevan objetos de bajo valor como gaseosas o quesos, sin importarles si hay cámaras de seguridad.
Los locales comerciales se encuentran en estado de alerta, ya que la modalidad de robo no solo implica la sustracción de mercadería, sino también el daño a la infraestructura y la violencia ejercida contra los trabajadores. La falta de efectivo en las cajas registradoras, debido a la prevalencia de billeteras virtuales, impulsa a los delincuentes a buscar otros botines.
Las cámaras de seguridad, que antes servían como elemento disuasorio, ahora solo permiten registrar el hecho tras su ocurrencia. Los delincuentes actúan con rapidez y violencia, lo que dificulta la intervención de la policía y del personal de seguridad de los locales.