Se analiza la dinámica de poder y manipulación que Barrelier ejercía sobre mujeres vulnerables, aprovechando sus debilidades económicas y problemas de consumo para ejercer violencia.
Se destaca que Barrelier utilizaba su superioridad y la "cegada" de estas mujeres para manipularlas, lo que facilitaba su accionar delictivo.
Aunque se reconoce la vulnerabilidad de las víctimas, se subraya que esto no exime de responsabilidad penal si cometen delitos, y que la violencia se manifestaba en términos de control y abuso.