Donald Trump afirmó que Estados Unidos e Irán están muy cerca de alcanzar un acuerdo de paz para finalizar la guerra, y que suspendió los ataques previstos contra Irán debido a este acercamiento. El acuerdo abordaría la no proliferación nuclear iraní y la apertura inmediata del Estrecho de Ormuz, además de exigir a Irán que cese el financiamiento a grupos terroristas.
Sin embargo, hasta el momento no existe un comunicado oficial por parte de Irán que respalde estas declaraciones, y las autoridades iraníes han negado la existencia de un acuerdo o memorándum, e incluso han amenazado con atacar bases estadounidenses en Medio Oriente. Esto genera una falta de credibilidad en las palabras de Trump, especialmente porque se había anunciado un posible viaje del vicepresidente J.D. Vance a Europa para firmar dicho acuerdo.
La situación se ve agravada por la falta de diálogo y comunicación entre ambos países, que se remonta a casi 50 años. A pesar de la incertidumbre, los mercados financieros han reaccionado positivamente a la posibilidad de un acuerdo, con una baja en el precio del petróleo y una suba en las acciones, lo que sugiere una estabilización económica esperada.