Se evalúa un anillo de oro que, aunque fue estirado y se le grabaron iniciales, se valora principalmente por su metal debido a razones de seguridad. También se revisa un reloj Rolex, que parece haber sido usado extensivamente, y una pulsera de tres colores.
Se observa que al reloj Rolex le faltan eslabones, pero se aclara que esto puede ocurrir si se ajustó a la muñeca del dueño. El tasador menciona que el vidrio está medio rayado, lo cual influye en el precio.