Se aborda un caso en el que un conductor se dio a la fuga tras un accidente que provocó lesiones graves a sus hermanos. La familia de las víctimas reclama acción judicial para dar con el responsable.
Se explica que la pena por darse a la fuga y no auxiliar a la víctima puede agravarse, llegando hasta cuatro años de prisión efectiva e inhabilitación perpetua para conducir.
María, familiar de las víctimas, relata la angustia de la situación y la lentitud de la justicia, ya que a pesar de haber aportado la patente del vehículo, aún no se ha presentado al conductor.