La investigación sobre la desaparición de Luciana Ailén Barrios arroja nuevos y preocupantes datos. Se confirma que sus redes sociales y su teléfono celular fueron desactivados poco después de su desaparición, un hecho que genera sospechas sobre una posible autodesactivación o intervención externa.
El dato de las redes sociales desactivadas es considerado "tremendo" por los investigadores, ya que sugiere una acción deliberada. La posibilidad de que la cuenta haya sido cerrada o bloqueada remotamente, o que se haya actuado con acceso al teléfono, está siendo analizada.
Mientras tanto, la búsqueda continúa en Colonia Caroya, con perros rastreadores que perdieron el rastro a 300 metros de la escuela, en dirección a una estación de servicio. La presencia de cámaras de seguridad en la zona es clave para intentar reconstruir los últimos momentos de Luciana.
La situación se complica por las versiones contradictorias entre las autoridades, lo que genera confusión. Se espera que el análisis de las cámaras y la información de las redes sociales aporten pistas cruciales para esclarecer la desaparición.