Se calificó como "pésimo" el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, argumentando que fue un préstamo político otorgado en un contexto desfavorable de pandemia y guerra en Ucrania, lo que disparó los precios de los commodities.
Se criticó la falta de investigación sobre el destino de los 50 mil millones de dólares prestados y la concesión de una "pátina" al FMI que no debió otorgarse. Se señaló que este acuerdo, sumado a nuevos préstamos a Milei, ha generado una deuda insostenible.