En el barrio Cofico de Córdoba, conmocionado por el caso Barrientos, un pastor evangelista expresó su descontento con la prensa y los políticos.
El religioso criticó la condena mediática hacia personas de bajos recursos mientras se ignora la corrupción de "guantes blancos", y cuestionó la actuación policial.
El hombre, también entrenador de artes marciales, calificó la situación como "trato de inmundicia" y deseó bendiciones.