El Papa León XIV presidió una misa multitudinaria en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona para bendecir su estructura más imponente, la Torre de Jesucristo, de 172 metros y medio de altura, coronada por una cruz cerámica.
Este nuevo hito arquitectónico convierte al templo modernista, diseñado por Anthony Gaudí, en la iglesia más alta del mundo. La ceremonia contó con la presencia de los reyes de España, Felipe VI y Leticia, el presidente del gobierno Pedro Sánchez y el presidente de la Generalitat de Cataluña. El evento coincidió con el centenario de la muerte de Gaudí.