Andrés Riesnick describe la situación de los estudiantes universitarios con niveles de lectura y escritura paupérrimos, y la necesidad de una enseñanza explícita desde primer grado.
Subraya la importancia de los cuadernillos de práctica para la lectoescritura, comparando su ausencia con la falta de una pelota para aprender a jugar al fútbol. Explica que el español rioplatense es transparente y tiene pocos fonemas, lo que facilita el aprendizaje cuando se enseña explícitamente la correspondencia entre sonidos y letras.