El ambiente previo a la ceremonia inaugural del Mundial en el Estadio Azteca de México es de gran expectativa. Se recuerda la importancia histórica del estadio, donde Diego Armando Maradona levantó la copa en 1986, y se anticipa una "fiesta importante" con la presencia de delegaciones de diferentes países.
El operativo de seguridad es considerable, con un gran despliegue policial para controlar las posibles movilizaciones y protestas. Se ha establecido una "milla de previsión" alrededor del estadio, donde solo se permite el acceso a quienes cuenten con su entrada y código QR, tras pasar por controles de seguridad.
A pesar de las restricciones y la complejidad para llegar al lugar, los primeros aficionados ya se congregan en los alrededores, luciendo la vestimenta y los símbolos de México. Se percibe un gran orgullo por la tercera vez que el país organiza un mundial y la esperanza de que sea un evento histórico.