El complejo deportivo en Kansas City presenta una particularidad: alberga tanto un estadio adaptado para el Mundial como un campo de béisbol, donde se juega un partido entre los Kansas City Royals y los Texas Rangers. El movimiento en el lugar es intenso debido a la preparación para ambos eventos.
A pesar de la coexistencia de estos dos deportes, se percibe un clima de entusiasmo tanto para el béisbol como para el fútbol, demostrando la versatilidad del complejo y la pasión de los aficionados.