Una hipótesis firme en la investigación del femicidio de Agostina apunta a la madre de la víctima. Si bien se aclara que no se trata de culparla, sino de una línea de investigación judicial, su figura genera interrogantes.
Se menciona que los querellantes son los abuelos de la menor, y no la madre, lo que añade un elemento de extrañeza a la dinámica familiar en medio de la tragedia.
Se insta al fiscal a pensar en el último minuto de vida de la nena, en lo que sintió y vio, para comprender la magnitud del horror y la importancia de no negociar con la vida de los niños.