La muerte de Liana, una niña de 11 años desaparecida en Francia, ha generado conmoción y protestas. Más de 60.000 personas denuncian fallos en la protección de menores.
El principal sospechoso, denunciado previamente por agresiones sexuales a menores, nunca fue interrogado por la policía. El caso ha provocado una crisis política y judicial.
Se debate la reincidencia y la falta de acción ante denuncias de abuso. El gobierno francés considera endurecer penas para violadores reincidentes y acelerar investigaciones sobre delitos contra menores.