Se investiga la participación de una ferretería que permaneció abierta un lunes feriado, donde la novia de Barrelier, Soledad Andreani, habría comprado materiales presuntamente para arreglos en la casa, poco después del femicidio de Agostina.
Existe una contradicción en las declaraciones: mientras Barrelier afirma que no encontró nada abierto, la dueña de la ferretería confirma la compra. Se analiza si la conversación telefónica de Andreani fue con su novio o con un albañil.
La ferretería podría ser clave para determinar la línea de tiempo de los sucesos posteriores al crimen.